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Los que suscriben, representantes de instituciones sociales,
académicas, culturales, educativas, foros culturales y educativos,
organizaciones populares y gremiales que congregan a hombres
y mujeres identificados con una educación popular liberadora,
estudiantes, trabajadores, maestros, intelectuales y profesionales,
etc., adheridos a la presente declaración, rendimos tributo
a la memoria del insigne educador latinoamericano Paulo
Reglus Freire; y:
Recordando:
Que el 2 de mayo pasado se cumplieron diez años del fallecimiento
de Paulo Freire, autor de "La educación como práctica de
la libertad", "Pedagogía del oprimido", "Pedagogía de la
esperanza", "Pedagogía de la indignación", y "Pedagogía
de la autonomía", entre otros escritos de trascendental
importancia para comprender la problemática social y educativa
latinoamericana y avizorar alternativas que conduzcan a
la transformación de nuestra sociedad.
Que las contribuciones del pensamiento y acción de Paulo
Freire proclaman el derecho y el deber de cambiar el mundo,
premunidos de utopías deseables y posibles, para instituir
un proyecto social fundado en la verdad y en la ética de
las convicciones que deben inspirarlo.
Que la propuesta de vida señalada por Freire remarca la
necesidad de una conciencia ética, crítica y proactiva,
que induce a la reflexión permanente y a la práctica continua,
a la coherencia entre el pensar, el sentir, el decir y el
hacer, pero sobre todo al compromiso que trasciende la acción
de la escuela y del aula, y se extiende a una transformación
de la sociedad que es inseparable del cambio y la transformación
personal para impedir que la figura del opresor se instale
en la conciencia del oprimido.
Que la educación popular, cuyo ideario encuentra bases firmes
en el pensamiento Freire, es ahora parte natural de los
movimientos por el cambio social en Latinoamérica.
Teniendo en cuenta:
Que Latinoamérica vive una situación de pobreza y exclusión
que afecta a una gran parte de su población, a la que no
llegan los beneficios de los procesos de crecimiento económico,
que se presentan en algunos países.
Que la doctrina neoliberal ha sido incapaz de generar bienestar
social y mejorar la calidad de vida para la mayoría de la
población, y "que nos hallamos de tal manera sometidos a
la perversidad de la ética del mercado, en el nivel mundial"
(Paulo Freire, Pedagogía de la autonomía").
Que en nombre del "libre mercado", el modelo neoliberal
ha significado el deterioro profundo del tejido social y
cultural de nuestra sociedad, acarreando un empeoramiento
de las condiciones de vida de las mayorías, la reducción
del empleo y de las oportunidades de acceso a servicios
de salud y educación de igualdad y calidad.
Que las políticas ante las justas demandas ciudadanas, conllevan
discriminación social y cultural. Que la corrupción es un
mal que viene erosionando la credibilidad en las instituciones.
Que la consolidación democrática y la estabilidad política
de los estados latinoamericanos requieren fortalecer el
espíritu de solidaridad, y aumentar los niveles de equidad
social y de respeto a los derechos fundamentales, políticos,
sociales, laborales, económicos, étnico-culturales y educativos.
Que es un imperativo ético y social reforzar la concepción
de una educación mucho más allá del ámbito escolar formal
y proyectarla hacia y desde la sociedad, comprometiendo
la participación de todas las instituciones sociales públicas
y privadas, incluyendo a los medios de comunicación social;
para que configuren una estructura comunicativa horizontal,
favorable al diálogo democrático, la actuación transparente
y la crítica responsable.
Que es imprescindible contribuir al tránsito de una democracia
representativa formal a una democracia integral, auténtica,
con desarrollo humano.
Declaramos:
1. Nuestra convicción y deber de trabajar por una nueva
sociedad, inspirada en un modelo diferente al neoliberal
dominante y hegemónico, para lo cual nos comprometemos a
desplegar los esfuerzos necesarios para construir otro "mundo
posible" partiendo de nuestros contextos concretos y de
nuestra vida cotidiana, y defendiendo la dignidad humana
en todos los ámbitos, ya sean estos mundiales, nacionales,
locales, comunales o familiares, rechazando toda acción
que la conculque y promoviendo acciones alternativas capaces
de dar respuestas concretas a las necesidades de la población,
especialmente las de las capas sociales más desfavorecidas.
2. Nuestra adscripción al pensamiento de Paulo Freire, que
es coherente con nuestra valoración crítica y el reconocimiento
al aporte del pensamiento social peruano, entre cuyos representantes
encontramos a José Carlos Mariátegui, Jorge Basadre, Augusto
Salazar Bondy, José Antonio Encinas, José María Arguedas
y Emilio Barrantes y latinoamericano, como Simón Rodríguez,
José Martí, José Vasconcelos, Anisio de Texeira, Fernando
de Acevedo, e Iván Illich, cuyas reflexiones y testimonios
de vida constituyen un paradigma en el camino de liberación
hacia una nueva sociedad, hacia nuevos mundos posibles.
3. Nuestro empeño en la construcción e implementación de
un Proyecto Educativo Latinoamericano, y de proyectos educativos
nacionales que respondan a las características de cada realidad,
y a las exigencias del proceso de desarrollo al que aspira
la sociedad, promoviendo una educación liberadora de las
ataduras que históricamente han oprimido a la persona y
a la colectividad.
4. Nuestra contribución a formular e implementar una educación
pública nacional en nuestras escuelas y universidades, en
procura de superar la calidad del servicio educativo, a
fin de lograr su reconversión estructural en los órdenes
ético, académico e instrumental, a fin de garantizar una
educación creativa, científica, y profundamente humanista.
5. Nos comprometemos a continuar con la dignificación del
maestro-maestra, del educador-educadora popular y la defensa
del derecho de asociación exigiendo respeto a la Constitución
y las leyes; así como al suficiente, permanente y oportuno
financiamiento que atienda adecuadamente la formación y
desempeño de los educadores, principales agentes en el logro
de una educación de calidad.
6. Nuestra demanda por una justa, equitativa y perentoria
acción gubernamental en la asignación presupuestal, así
como en el acceso y redistribución de la riqueza, a fin
de reducir significativamente las situaciones de pobreza
y desigualdad, que limitan drásticamente las posibilidades
de progreso hacia niveles más altos de desarrollo humano.
7. Nuestra invocación a las organizaciones e instituciones
de la sociedad para superar el comportamiento individual
y social impuesto por el sistema de dominación imperante,
por "el poder invisible de la domesticación enajenante"
(Paulo Freire, "Pedagogía de la indignación"), para poder
contribuir en la construcción de un proyecto histórico del
movimiento social que reivindique todas las voces de los
excluidos.
8. Nuestra voluntad para establecer una coordinación Interinstitucional
de inspiración freireana, respetando las identidades y personerías
de cada entidad o persona, que sume esfuerzos para ayudar
a evaluar y proyectar nuestras experiencias y compromisos
transformadores, a fin de instituir y desarrollar un modelo
educativo que esté al servicio de las personas y de sus
correspondientes entornos socio-culturales.
9. Nuestra participación en la institucionalización de la
unidad latinoamericana fraterna y justa, conscientes de
la necesidad de que la unidad de la "Patria Grande" renazca
y se consolide en los hombres y mujeres de nuestra Región.
10. Los firmantes de esta declaración, rendimos homenaje
a Paulo Freire, cuyo pensamiento sigue vivo e inspira las
propuestas educativas de mayor valor en el mundo globalizado
de hoy.
Nos comprometemos a seguir la ruta trazada por el Maestro,
recreando sus hallazgos desde nuestra propia práctica social
Lima, 4 de julio de 2007
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